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La labioplastía es una intervención quirúrgica que forma parte de las conocidas como “cirugías íntimas femeninas”. Se trata de un procedimiento que empezó a desarrollarse en la década de los 70 para corregir anomalías congénitas en la vagina y mejorar el aspecto de la zona íntima de la mujer.

La intervención ha ido evolucionando y perfeccionándose con los años hasta convertirse en la solución ideal para reducir, reconstruir, modificar y armonizar el tamaño y la forma de los genitales externos femeninos, sin que se produzca pérdida de sensibilidad en la zona, con una cicatriz totalmente invisible.

También es bastante común la reducción o el aumento de los labios mayores. Para aumentar los labios se suelen utilizar productos de relleno como el ácido hialurónico, aunque también se puede emplear grasa que proviene del cuerpo del paciente. Para disminuir su tamaño se retira la grasa de los mismos mediante una liposucción.

 

El procedimiento bastante sencillo, en el que se suele emplear anestesia regional o local acompañada de una mínima sedación. La intervención se lleva a cabo de forma ambulatoria, y no supera los 45 minutos de duración. No suele ser necesario el ingreso clínico, la paciente vuelve a su casa tras la operación, aunque se recomienda reposo absoluto durante 24 horas. Los puntos de sutura caen de forma natural a las tres semanas.
No suele haber ninguna pérdida de sensibilidad en la zona vaginal. Hay que tener en cuenta que para conseguir una completa cicatrización no es conveniente realizar ejercicio físico ni mantener relaciones sexuales hasta que haya transcurrido, al menos, un período mínimo de un mes después de la cirugía. Normalmente la paciente está completamente recuperada con su resultado definitivo a las seis semanas.